sábado, 19 de noviembre de 2016

Lo Cotidiano de la Vida


            El transcurrir de nuestra vida está relacionado a un sin fin de experiencias, que con el tiempo va transformando nuestra existencia, esa transformación se refleja en nuestra aptitud, la cual nos forma para nuestros días futuros, a tal punto que nuestro carácter depende en parte de ello, estas experiencias o vivencias las empezamos a sentir desde el mismo momento de nuestra concepción, y en el momento que somos capaces de asimilarlas, es porque nuestra capacidad de raciocinio se ha despertado, en ese momento, empezamos a desear, a querer, a investigar el por qué? de las cosas, en fin, a la búsqueda de más conocimiento, ya que eso nos nutre, nos hace sentir vivos, aunque todavía no comprendamos el por qué?, deseamos más, esa es la naturaleza del ser vivo, vivir, y vivir no por el solo sentido de la existencia misma, sino porque en nuestro ser más profundo, sentimos ser un elemento importante en este basto universo, que aunque podemos ser algo atómico en ese espacio gigantesco, el solo vivir y ser parte de este conocimiento que engrandece más la existencia del hombre, nos permite sentirnos un gigante de la vida.
            Por otra parte, nacemos y crecemos, no solo en la física de nuestro cuerpo, sino en nuestra mente, en nuestro espíritu, es la esencia de nuestra vida, desde nuestro nacimiento buscamos el camino del conocimiento, y fácilmente nos acostumbramos al aprendizaje, ya que de una u otra manera aprendemos, y en un momento determinado, dejamos atrás la aptitud de conformamos solamente con las experiencias que nos llevó al camino que recorremos, o que en su momento nos enrumbo en el que hacer de los días en que vivimos, en ese recorrido seguro que algún momento nos topamos con la necesidad de pensar, de pensar por nosotros mismo, en ese momento, que comprendamos lo que es pensar, descubriremos que nunca lo hemos hecho, ya que en ese instante si seremos capaces de crear ideas, que no serán la de otros, sino realmente serán las nuestras, y experimentaremos un éxtasis por haber logrado conseguir una ruta a un sinfín de posibilidades, y posiblemente queramos comprometernos a compartir esa experiencia, y ayudar a los demás a la búsqueda de ese pequeño destello de luz que por cierto, muchos buscan, en ese momento estaremos listos para poder iniciar nuestra labor como Maestros, y guiar a nuestros discípulos, a buscar el camino que los guiara a esa luz, pero debemos tener claro, que antes, debemos encontrar la manera de iluminar su camino.
            Es por ello que el educador debe convertirse en un maestro, para ello, este debe creer en eso, debe sentirlo, debe haber conseguido la luz que lo guie, esa guía lo logra pensando, aprendiendo a pensar, y pensar es lograr crear ideas, ser genial, de una manera tal, que se permita pensar por su cuenta, que no memorice lo observado, leído, sino que viva sus experiencias, que aprenda de ellas,  y que le permita pensar por si mismo, de esa manera ese educador se habrá convertido en maestro, y será capaz de orientar a otros a lograr conseguir el camino hacia la luz, que en su momento el encontró y le permitió aprender a pensar.
            El solo hecho de que leamos lo de otros pensadores,  y cuestionemos tales ideas, nos permitirá buscar una ruta hacia el verdadero camino de la verdad que buscamos, destacando que será nuestra verdad, es por ello que como educadores, debemos romper los paradigmas que nos formaron anteriormente, que nos amarraron al solo hecho de tomar de ideas de otros y memorizarlas, al tal punto que hicieron que escondiéramos en lo más profundo de nuestro ser, nuestra capacidad que nos diferencia de los demás seres vivos, que es el raciocinio, nuestra capacidad de pensar, el educador debe lograr desenterrar esa virtud que todos tenemos, y desterrar el automatismo que nos deja la cotidianidad de la vida.  
            La cotidianidad es lo que nos ha llevado a ser unos autómatas, a no ver más allá de lo que no nos quieren dejar ver, a tal punto, que la clase de educadores, se adaptaron a ello, repitiendo día a día los esquemas, que en su momento se desarrollaron por intereses particulares alejados de la necesidad real de la sociedad, esquemas que solo permiten formar autómatas, y han logrado adaptarnos  y mantenernos en lo cotidiano para que todo se vea normal, pero el fondo el objetivo de esto, es lograr mantenernos en una esclavitud metal y mantener secuestrado nuestro intelecto.

            Debemos romper esa cotidianidad, y lograr que nuestros discípulos empiecen a creer en sí mismo, que puedan ser creativos, e inclusive nos superen, en ese momento habremos logrado una meta, superable solo por la genialidad del Creador.

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